El camino de la Artista
- Mujer Manantial

- 3 ene
- 3 Min. de lectura
Hoy cerramos un ciclo de rehabilitación creativa.
Un proceso colectivo, no jerárquico, con liderazgo compartido.

¿Para qué? Cada una tiene sus razones. Estos tres meses, para mí, han sido de sacudir nuevamente la valentía de los miedos, ponerle agüita de lentejas a mis raíces para volverlas más profundas, más gruesas, y así interconectarlas con otras. Se ha tratado de despertar a la creatividad, de activar la lentitud en mis días para escribir, narrar, escuchar. He creado y reforzado formas de conexión con la Diosa, me he tomado menos en serio y me dí el lujo de reírme de mí misma. Me he permitido crear cada día: de a poco, bocetando, imaginando, poniendo todo aquello que el papel soporta. He ganado claridad y he aprendido a untar todo tipo de bálsamos a mis miedos.
Me asumí canal de la creación y desde ahí cualquier miedo se desarma.
También he venido comprobando que el universo escucha, colabora con mis planes, me presta atención. Jugamos a la sincronicidades: él pone facilidades en mi camino para mis creaciones, yo las encuentro y la sonrisas nos iluminan.

Estos meses se han tratado de apreciar las insignificantes oportunidades de la vida, porque no hay momento sin belleza. Me descubrí parte de la tribu de la creatividad, cuidando y tejiendo la sublimes acciones que requiere la creación, reforzando mi independencia espiritual. Ahora soy buscadora de alegrías, optimista en las adversidades, artista, exploradora, un ser más generoso conmigo y con los demás. Inquieta. Juguetona. Creadora.
Así pues me concedo crear libremente, dejando que los errores se revelen solos más adelante. Miré de frente al perfeccionismo y le dije con firmeza: -no te concederé más de mis territorios -Reafirmé que la seguridad es una ilusión cara y le di vuelta a los riesgos ¿Cómo? Jugando, por supuesto.
Le puse un “hasta aquí” a las voces de la envidia y encendí el interruptor de la admiración, bebí el antídoto y lo convertí en compost para hacer crecer los nuevos sueños. Este camino me invito a ser considerada por lo que soy: a darme cuenta que la creatividad, como el cuidado, el cariño, la ternura y la libertad no se cuantifican en términos intelectuales. Po eso, elijo con sabiduría los espacios para colocar mis sueños.
No me niego más a la curiosidad: la dejo ser mi motor, susurrándome locuras, cantándome melodías.

En este camino recordé y reconecté con aliadas, con fragmentos de mi niñez que me impulsan. Me invitó a llamar las cosas por su nombre y a cultivar mi alegría, parte esencial de mi bienestar y de un vínculo sano con la creatividad.
Me recuerdo que estoy protegida por la Diosa. Incluso en las trampas sistémicas como la fama, el "no tengo tiempo", las creencias sobre la edad o la competencia, me tengo a mí y a la tribu para resurgir.
Me mostró que el agua en temporadas de sequía es mi constancia.
Atesoro con cariño esas cosas que están a la mano para hacerme feliz Y definir límites absolutos para que la destrucción no entre en mi santuario.
Atesoro con cariño lo que está a la mano para hacerme feliz, y defino límites absolutos para que la destrucción no entre en mi santuario. Me hizo preguntarme: ¿qué condiciones me brindan y brindarán autonomía artística? Aquí vengo, inventando sólidas maneras de sostenerme en mi deliciosa locura: jugueteando hasta hacer arte, confiando, trabajando sin duda, pero siempre escuchando mi guía interna, conociéndome para encender la magia.

¡Qué increíble! Este camino no ha sido insignificante: ha sido una transformación abismal, llegada en el momento preciso. Hoy brindo por nuestra tribu de creativas que aquí inicia, reconociendo la necesidad de reconectar con la creatividad. No sé dónde nos reencontraremos, pero nos identificaremos por el brillo en nuestros ojos, los latidos poderosos de nuestros corazones y el espíritu de creadoras libres.
No dejen de escribir: la diosa se encargará de la calidad, y cada una de nosotras, de la
cantidad. Que la diosa nos acompañe, ilumine el camino y cuide nuestros sueños más profundos. Hoy concluimos 12 semanas de pura expansión creativa y celebramos nuestra rehabilitación como creadoras.


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