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A la tierra volveré

La otra noche mientras dormía a me despertó la sensación de mi vejiga llena me invitaba a dejar mi caliente cama para ir a liberarla. Me levanté, busque las botas tejidas que cubren mis pies cada día en casa, esas que mantienen libres mis pies y al mismo tiempo calientitos. Tomé rumbo hacia el baño, en una pequeña aventura entre la oscuridad y alguna luz vecina que me permite ir viendo algunas cosas: la pata de la cama, las líneas del piso, el lombricompostero que se aloja en el baño. Llegué a mi destino y libere mi esfinter. Un chorro de agua surgió de mi, mientras una sensación de alivio recorría todo mi ser.


Cuando iba de camino a mi cama una certeza tomo espacio en mi. Se trataba de un entendimiento que mi cuerpa entera comprendió esa noche: Mi cuerpa cambia y pierde vitalidad con el paso del tiempo. Nada muy grave, me estoy descomponiendo y volveré a la tierra. Seré alimento microorganismos que hacen posible la descomposición, nada de lo que soy ahora será reconocible y con ello vendrán nuevas formas de vida. 


Me sorprendió, porque recordé que en mis 20s no era conciente de esto. En esos años imaginaba que la vida sería tal como se sentía con esa energía. Pero ahora en mis mediados 30 me doy cuenta de que necesito mantener a mi cuerpo de muchas formas y que aún haciendo toda práctica de cuidado a mi alcance mis órganos, mis células y piel, volverá de donde vino: la tierra.


Está reflexión es producto de varias cosas que he estado viviendo:


Primero la charla que tuvimos ese día en el club de lectura: antes de armar, destruir. De la muerte surgue vida. Es decir,  es precisa la muerte para que de lugar a lo nuevo. 


Segundo, las vesículas de los seres que amo y que en el último mes han dado signos de atención. La vesícula es ese órgano que está debajo del hígado y aunque aun no comprendo del todo su función. Aquí hago un paréntesis para proponer este cuestionamiento: ¿Qué es más importante que conocer como funciona nuestro cuerpo? ¿Por qué no es parte fundamental de la educación que recibimos? ¿Para quiénes es conveniente esto? Cierro con los cuestionamientos y continúo. 


Las vesículas de mi papá y de mi tia, de 63 y 70 años respectivamente, inflamadas por el lodo y las piedras que han generado está presentando síntomas. El sistema público de salud ofrece como solución a esta situación una cirugía para removerla del cuerpo, para que no de más problemas. Pero está no es una solución que atienda el origen del problema. Es una solución paliativa.  Por ahora lo que entiendo es que la vesícula se inflama, crea lodo y piedras por el tipo de alimentación que la población mexicana acostumbra a tener.


Pensando en eso, recordé que a otra tía de 45 años se la quitaron hace unos 4 años y a una amiga cercana de 35 años, se la quitaron recién hace unos meses. Lo que me lleva nuevamente al cuestionamiento: ¿Por qué se están presentando estos problemas de vesícula? ¿Es quizá que la banda joven que esta más expuesta a la comida procesada sufre mucho antes estos síntomas que las generaciones más grandes?


Y bueno, todo esto paso por mi mente y mi cuerpa en un lapso realmente muy corto, cómo de 1 minuto. Me metí en mis cobijas, seguía adormilada y no quería perder esa conexion con el sueño. Me apunte está reflexión que con aceptación había llegado a mi. Sí quiero volver a la tierra y quiero hacerlo con dignidad.


Gracias por llegar hasta aquí, si tienes respuesta a las preguntas que he lanzado o alguna resonancia escríbeme, que alimentar está conversa me hace sentido. 

 
 
 

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